
En la industria láctea, donde la eficiencia y la higiene son esenciales, un pequeño accesorio ha generado un gran impacto: mayor productividad, menor consumo de recursos y una reducción significativa del impacto ambiental.
Un importante productor lácteo en Escandinavia logró aumentar el tiempo de actividad en un 50 %, reducir los ciclos de limpieza y optimizar su operación gracias a una tecnología innovadora aplicada a sus intercambiadores de calor.

Tradicionalmente, los intercambiadores de calor de alta capacidad deben limpiarse con frecuencia para evitar la acumulación bacteriana, lo que interrumpe la producción y genera un alto consumo de agua, energía y productos químicos.
Con esta nueva solución, se aplica una corriente eléctrica suave y controlada al intercambiador, reduciendo la proliferación bacteriana entre un 90 % y 99 %, y permitiendo extender el intervalo de limpieza de 8 a 12 horas de forma segura.
El resultado: 30 % menos limpiezas y 50 % más tiempo productivo, lo que se traduce en una operación más continua y rentable.
La planta, que opera dos líneas de pasteurización con una capacidad total de 140 000 litros por hora, ha logrado importantes ahorros anuales:
Más allá de los beneficios operativos, esta tecnología representa un cambio de paradigma para las plantas procesadoras de alimentos, al permitir una producción más limpia, sustentable y económica.
Su fácil instalación y compatibilidad con diferentes tipos de intercambiadores de calor la convierten en una solución accesible y escalable para cualquier planta interesada en reducir su huella hídrica y energética.
En un momento en que la sostenibilidad y la eficiencia son prioridades globales, este avance demuestra que incluso los pequeños cambios pueden generar grandes transformaciones en la industria alimentaria.


